Un Paseo Por Zürich – m4music Festival

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Por Franc Pueyo. 31 de Marzo de 2015

El pasado fin de semana se celebró en Zürich el m4music; una suerte de festival de clubes – que incluye una sección de conferencias y un concurso de bandas emergentes (Demotape) – que permitió una buena dosis de conciertos a un precio bastante asequible, teniendo en cuenta lo que se estila en tierras suizas.

Y es que el fuerte patrocinio de Migros facilitó un cartel con algunos grandes nombres de la escena actual combinado con un gran número de bandas/artistas/dj’s suizos (por si alguien siente curiosidad, lo más exportable sería The Gardener & The Tree, Rival Kings, From Kid y Klischée). Total, que ahí nos mezclamos los que por 59 CHF se compraron la entrada de día porque “los festivales están de moda, este finde no hay mucho a hacer y, que coño, quiero emborracharme como si no hubiese mañana”, los que aún se resisten a creer que el país de las vacas lilas sacará alguna banda indie decente y los que pensamos que con ver dos conciertos ya amortizábamos el pase de viernes y sábado (89 CHF frente a los 49 CHF que te pueden pedir por ver a The War On Drugs en una sala sin ambiente ni solera).

Y es que el público zuriqués es eso; gente con pasta, con ganas de pasárselo bien y que tiene un falso interés por la música. Sin ánimo de menospreciar a nadie, cada día que pasa estoy más convencido de que el público autóctono no valora la música más allá de lo que les dura el efecto festival. Eso sí, este verano el Zürich Openair volverá a estar abarrotado.

Por otro lado estamos los extranjeros que, sin ser mejores ni más especiales, seguimos otros patrones y somos los que aguantamos a Zürich como una de las paradas obligadas en casi todas las giras europeas.

Para acabar con la contextualización, comentar que si bien la cultura indie sí que ha arraigado en una de las ciudades más cosmopolitas de Europa, la música no ha conseguido calar de manera homogénea en un país que tiene 4 lenguas oficiales. Fruto de la mezcla o de la disgregación, no lo tengo claro, en cada zona lingüística triunfan los artistas que triunfan en su país vecino; así como en Ginebra y Lausanne el ídolo de masas es Stromae, tú pincha Deadmau5 y Woodkid en una fiesta en Zürich y ya tienes al público ganado.

Teniendo en cuenta esto, hay que perdonar que m4music se deba a su público (faltaría más) y se gaste dinero en algunos grupos que aquí no mencionaremos por salirse demasiado de la línea editorial.

AWOLNATION
El primer gran nombre del viernes fue Awolnation, un proyecto que ha recibido comparaciones con artistas muy dispares. Bajo mi punto de vista, se trata de una banda mash-up que en el transcurso de cinco canciones me trasladó a cinco conciertos distintos: un poco de hard-rock por aquí, ahora te rapeo un poco, ahora recupero esa canción que tocamos con la garage band en la fiesta de graduación de la high-school, ese estribillo que suena a Queens of the Stone Age… y todo imperado por la presencia pop-star (o Operación Triunfo) del líder Aaron Bruno.

Parece que las escuchas en Spotify no me respaldan; capaz de acercarse a los 200 millones de escuchas con Sail, acumula ya un buen número de escuchas en su último lanzamiento (13 de marzo de 2015!) y me aventuro a presagiar que los números se acercaran a los del superhit Sail. Si me pedís que me quede con una: Woman Woman.

Una cosa es mi opinión y otra es la de los centenares de veinteañeros que abarrotaron las primeras filas y canturrearon los temas más conocidos en un show que pareció entusiasmarlos bastante. Será interesante ver qué respuesta tiene en otras geografías.

No, no pasé de la sexta canción.

ZOLA JESUS
Ya resarcido del susto anterior, me encontré en un escenario mucho más íntimo con esta mujercita de Wisconsin que armada con un teclista/guitarrista, un batería y un trombón de varas dio rienda suelta a su voz enérgica pero sutil y a sus movimientos gráciles hasta que consiguió tener a todo el público donde quería. Y entonces nos regaló su hit Hunger. Clímax, euforia y cervezas vacías.

A partir de ahí, entre que el repertorio no aguantó la línea animada y que la gente se fue a buscar un sitio privilegiado para el siguiente concierto (mal endémico de los festivales), el concierto se fue apagando en volumen pero no en belleza. Gran error organizativo solapar a esta pedazo de artista con los reyes del viernes noche.

JUNGLE
No pude ver la primera canción porque la organización consideraba que la sala estaba demasiado llena… error que corrigieron rápidamente al ver que la cola que se formaba podía convertirse en algo indomable. Una vez dentro, sin ningún tipo de agobio por cierto, me vino esa sensación de que estaba ante algo grande.

Pese a ser nuevos en el circuito (su debut se lanzó en julio de 2014), esta gente tiene tablas, y parece que algo aprendieron en sus giras como teloneros de Haim.

Jungle presenta una puesta en escena impecable; los dos líderes en el centro, alineados perfectamente, flanqueados por las cantantes corales que, además de bordar las segundas voces, bailan acompasadas ayudando a generar la atmósfera soul que se contagia por la sala. Detrás, elevados y alineados en los huecos que dejan los 4 de delante, guitarra, bajo y batería. En definitiva, una banda de 7 con un empaque brutal.

En cuanto al repertorio, destacar que pese a contar con solo un álbum en su haber, el setlist proporcionó un ritmo constante y animado, sin bajones ni sin caer en la previsibilidad. Sus paradas entre canción y canción nos dieron ese segundo de pausa que se necesita para darse cuenta de lo que uno está disfrutando. Y sus palabras de agradecimiento al público, con esa sonrisa de emoción de los que están empezando, fueron las justas y necesarias.

Gracias por haber llegado, Jungle. Espero que os quedéis mucho tiempo por aquí.

NNEKA
Nacida en Nigeria, crecida en Alemania y con referentes como Bob Marley o Fela Kuti… me planté un poco cagado en el concierto. Pero Nneka me sorprendió bastante. Con una voz a lo Macy Gray que se acomoda entre músicas modernas (Heartbeat como máximo exponente) me esperaba el típico concierto decaído, donde cuesta escuchar la voz… Nada de eso, más bien lo contrario: vozarrón impecable, setlist animado y mucha más conexión con el público de la que cabía esperar.

Aún así, me parece poco original como para ganarse la cuota de exoticidad en grandes festivales.

Poco más que decir, creo que fue un gran acierto de la organización. No solo por traerla, sino también por ubicarla en un slot y escenario que favorecieron que explotara sus mayores virtudes. Y ella respondió con un buen espectáculo.

IS TROPICAL
Sábado, 23:45, prime time. Llega la hora de la verdad para Is Tropical y se presentan ante nosotros con unos llamativos atuendos y actitud despreocupada, con cierta soberbia y una borrachera de espanto. Y uno que tiende a ser optimista piensa “Ay! Que aún serán buenos”.

Obviamente los ojos de todos los asistentes se fueron hacia la cantante, semi-desnuda y con movimientos entre sensuales y espasmódicos. La expectación fue creciendo hasta que empezó a cantar y nos dimos cuenta de que estábamos presenciando el típico show de grupo venido arriba.

Teclista engreído ejerciendo de líder de banda, guitarrista y batería tocando a su bola y cantante buenorra desaprovechada (al menos que encandile al público, no?). Pues nada, preferí irme antes de que tocaran Dancing Anymore, que así no le cojo manía a su hitazo.

MØ
MØ se mueve en un alambre. Pasea despacito por él, dando saltos nerviosos cuál bailarina de ballet, acelerando y pausando su marcha como le conviene. Y de pronto se para, da una vuelta sobre sí misma y sigue su marcha. Tal espectáculo genera un magnetismo que uno no puede apartar la vista de su figura, ni los oídos de su voz. Cantos de sirena que uno no puede resistir y nota como su cuerpo se va acercando cada vez más al escenario, donde ella espera de cuclillas para poder cantar más cerca de su público.

Vestida como la Spice Girl deportista y con un peinado bastante punk, no sería la nuera ideal para mi madre… pero se convencería rápidamente con una breve explicación: Esta cantante sueca sintió la llamada de la música cuando le regalaron su primer CD. E imagino que, de ese CD, la canción que más le gustó fue Say You’ll Be There. Quizás por eso incluyó una versión en su disco debut y redondea su homenaje con su look.

MØ parece saber de dónde viene, saltó a la fama al poner voz a una canción de Avicii, y estoy seguro de que no será una estrella fugaz. Si ha llegado hasta aquí es para quedarse. Con su actitud gamberra que contrasta con su sonrisa brillante en cada “Thank you”, con su paseo por la platea mientras canta y se deja hacer selfies al ritmo de Don’t Wanna Dance y con sus juegos de equilibrio en ese alambre que no le deja dar un paso en falso, MØ demuestra que quiere más y sabemos que lo conseguirá.

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