Recopilación: Indian Summer

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Semana 042: Indian Summer
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Es verano, tiempo de mosquitos, pieles tostadas y barbacoas. Es momento de recuperar la inversión de aguantar durante todo al año al pesado de tu amigo que tiene una casita con jardín. Sólo hay que hacer un último gesto colaborativo, pero… No eres bueno comprando carne porque no sabes de otra carnicería que la del Mercadona, alguien se te ha adelantado en la interminable cadena de mails – “ya pongo yo la cerveza”– y no puedes permitirte estar pringando con la barbacoa todo el día porque la noche es larga y no puedes arrimarte a las amigas de la novia de tu amigo oliendo a sobaco de cordero. Siempre te quedará poner la música. La parte logística es fácil: róbale el cable auxiliar y los altavoces a tu compañero de piso y haz espacio en el móvil borrando todas las fotos guarras de ese grupo de WhatsApp. Ahora sólo falta pensar en la lista de reproducción.

No es tan difícil. Si lo piensas bien, sólo necesitas 1 hora de buena música para ganarte el respeto de la gente. Cuando llegas, el anfitrión tiene puesto un disco de Jarabe de Palo de su hermano mayor que te quita presión mientras llega el resto de la gente. Hay que marcar bien el momento en el que tu lista empieza. A poder ser, espera a que haya una petición popular de cambio de música. Las dos primeras canciones son clave, la mitad de la gente desconecta después del tercer tema. Pierdes a buena parte del respetable restante después de media hora y los que quedaban escuchando son animales de barra, así que a la hora van borrachos como pingüinos. Además, después de un rato viene alguien a poner reggeaton, momento en el que tus obligaciones se dan por cumplidas y puedes empezar a relajarte en la piscina.

No eres el responsable de la música festiva, la barbacoa acaba de empezar y la gente no anda tan suelta como para ponerse a hacer de Miley con el churro flotante. Pero tus amigos son gente leída, así que no puedes salir con cualquier cosa. Hay que tirarles el anzuelo sin ser demasiado obvio. Manos a la obra.

La primera tiene que sonar conocida pero nadie puede conocerla. Hay que confiar en un clásico. Daydream Believer de los Monkees es un buen ejemplo, no hay música más barbacoera que la de los sesenta. A parte, tienen historia para tirarte el rollo si alguien se atreve a preguntar: unos adolescentes majísimos elegidos por casting para formar parte de una banda que tendría su propio programa televisivo.

Si se quiere ser vanguardista, no puede dejarse pasar la oportunidad de tirarse de la moto con alguna novedad discográfica. “¡Estos se parecen a Beirut!” dirá una, a lo que tú responderás: “sí, es la nueva”. Primera chica en el bolsillo. Ay Beirut, el mejor grupo unisex desde los Strokes. Además, “la nueva” de Beirut es un cañonazo de canción. Ella siempre recordará que tú se la pusiste primero.

Recordad lo que os he dicho antes, después de la segunda, pierdes a la mitad de tu audiencia. Con la máquina bien engrasada, ya se puede ser más arriesgado y complacer a los del oído fino. Poner una canción de Yo La Tengo es un tiro seguro: es políticamente incorrecto decir que no te gustan y nadie ha tenido cojones de escucharse más de un disco entero suyo. Ahora sacan nuevo disco, una especie de Fakebook 2.0, con temas propios y muchas versionas. Automatic Doom, tú elección, es una versión de un antiguo grupo del bajista del grupo: Special Pillow.

No seas como los demás, no pongas a los Doors. Light My Fire y las barbacoas se atraen como los osos y la miel. No puedes caer en convencionalismos después de haber empezado tan bien; busca un sucedáneo. Quitty and the Don’ts son como los Black Lips con Manzarek de los Doors en el teclado, así que levantarás más de un baile de los bebedores más rápidos.

Si aún te queda algún resquicio sesentero en el maletín, es hora de sacarlo para acabar de convencer a los indecisos. Rivergazer son unos chicos de Nueva York que sacaron un disco cojonudo el año pasado. Se está poniendo una tarde demasiado carnívora y sudorosa como para poner a los Beach Boys.

Toca complacer a los rockeros, no vayan a pensar que eres uno de esos blandengues que acaba cantando Astrud los viernes por la noche en el Apolo 2. Titus Andronicus sacan nuevo disco, tienen adelanto en Spotify y es lo más cercano que muchos estaremos a emborracharnos a chupitos de whisky en un bar de carretera de Nueva Jersey. Y para acabar de encandilar a los fans de los Ramones, una rápida de Tall Juan. Nacido en Buenos Aires y crecido en Queens, combinación explosiva.

Hay que volver al unisexismo antes de perder del todo a las chicas. Igual alguna hipster nostálgica todavía recuerda a The Essex Green y podremos cantar bingo. The Late Great Cassiopia es de lo más reconocible que tienen. Alvvays es el mismo rollo de pop-guitarrero-cantado-por-chica, pero los avala Pitchfork, así que vamos sobre seguro. Su disco se hace largo, pero Archie Marry Me es una maravilla. Ya te puedes permitir bajar un poco las revoluciones para que no todo parezca lo mismo.

Llegados a este punto sólo quedan escuchando los que tienen algún interés por lo que estás poniendo, así que es momento de sacar la artillería y dártelas de cazatalentos enteradillo. Primero, Montevideo de Little Racer. Una especie de mezcla entre Beach Fossils y The Drums; el Cayucas de este verano.

La barbacoa está a todo gas y las primeras salchichas empiezan ensuciar los dedos de los comensales. Es momento de sentarse cerca del equipo audio y charlar sobre el futuro. No se puede poner música demasiado fuerte, pero tampoco hay que caer en la trampa de la música de ascensor. Hay que ser sugerente. Con Dark Creedence de Nap Eyes convencerás a los fans de The National, que en verano salen de debajo de las piedras.

Alguno acaba, otros repiten. Toca una de las que se puedan llevar con el pie o con un ligero movimiento de cuello. EZTV tienen aires de rock clásico complaciente, como unos Teenage Fanclub un pelín más acelerados. Perfecto para la vuelta de los chapuzones y el refill de los bloody marys.

Para cerrar, toca dejar el pabellón bien alto: dale al play y coge carrerilla para un bomba que vacíe media piscina, Summertime Clothes se encargará de hacer el resto. Un puente perfecto para que el anfitrión se apodere del mando y empiece con Pitbull. Sal de la piscina, coge tu móvil antes de que alguien se lo lleve por confusión y enciérrate en el baño. Nada de drogas, sólo ponte Indian Summer de Beat Happening cogiendo el pote del cepillo de dientes como altavoz.

Has cumplido con tu cometido. Feliz verano.

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